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MAR DE FRADES REDISEÑA SU ICÓNICA BOTELLA, AHORA “MOLDEADA POR EL ATLÁNTICO”
Hay lugares que forman parte del origen y otros que llegan a definir una identidad. Para Mar de Frades, ese lugar es el Atlántico. Su presencia está en el paisaje de las Rías Baixas, en la frescura de sus vinos, en su carácter salino y en una forma de entender la vida marcada por la libertad y la capacidad de dejarse sorprender. El Atlántico no se explica, se siente. Moldea las costas y los viñedos. Nunca permanece inmóvil y cada ola dibuja una nueva forma.
Con esta misma fuerza transformadora, Mar de Frades presenta el rediseño de su icónica botella de Albariño, uno de los grandes símbolos de la marca y del universo del vino. Una evolución que mantiene intacta la esencia del producto y lleva su identidad visual un paso más allá, haciendo tangible la inspiración de un océano que siempre ha formado parte de su origen. Para Mar de Frades, la vanguardia no significa avanzar dejando atrás su origen, sino evolucionar rindiendo homenaje a aquello que ha dado forma a su identidad. Si el Atlántico siempre ha caracterizado a la bodega, ahora también moldea la identidad de su botella: una nueva expresión moldeada por el Atlántico, inspirada en las olas, el viento, la sal, la fuerza y el movimiento de un océano que nunca permanece inmóvil.

Una botella icónica que deja que el Atlántico la moldee
Durante años, la botella azul de Mar de Frades se ha convertido en mucho más que un vestido: su color, su silueta y su identidad visual forman parte del imaginario del Albariño. El nuevo diseño parte de ese legado para reinterpretarlo desde una misma inspiración: un océano que moldea todo lo que toca. Con este rediseño, la ola toma un protagonismo absoluto y deja de estar solo impresa: las ondulaciones del mar moldean ahora el vidrio de la botella, generando un volumen que evoca directamente el movimiento del océano y convierte el diseño en una experiencia más sensorial, en la que el Atlántico se puede ver, tocar y sentir.
A este nuevo volumen se suma un cambio de proporciones en el que el nombre toma el lugar que merece: el grabado de Mar de Frades abandona el fondo para elevarse hasta el cuello de la botella. Además, el océano empieza a sentirse desde el primer detalle con la llegada de las icónicas gaviotas al diseño de la cápsula. El resultado es una pieza armónica en la que cada elemento responde a una misma inspiración y que traslada a ese lifestyle atlántico: sentir el movimiento, dejarse llevar y descubrir una nueva forma de vivir en azul.

Un soplo de libertad
El lema de la marca sigue siendo “Vive en Azul”, pero el rediseño abre una nueva y enriquecida conversación: el Atlántico no es solo el lugar de origen, sino también el motor que lo transforma todo. Vivir en azul significa dejarse llevar por la fuerza, la libertad y el carácter salino del mar. Significa aceptar que nada permanece inmóvil, que no todo puede preverse y que, precisamente en lo inesperado, puede encontrarse una forma más auténtica de disfrutar. “Somos atlánticos, nada es del todo previsible y es mejor así. Dejarse moldear por el Atlántico y vivir cada momento con la actitud de quien no necesita saber qué viene después para disfrutar del camino.”
Toda la expresión del Albariño
El nuevo diseño representa también la esencia de Mar de Frades: origen y vanguardia. Origen porque nace de las Rías Baixas, un territorio definido por su paisaje atlántico y por una cultura vitícola profundamente ligada a él. Y vanguardia porque entiende la innovación como una forma de avanzar y homenajear las raíces. En su interior permanece intacta la esencia de Mar de Frades Albariño, un vino que combina frescura, cuerpo y carácter salino en una expresión fiel al territorio del que procede.
Elaborado a partir de viñedos seleccionados en el Val do Salnés, se trabaja bajo una viticultura respetuosa con las condiciones del entorno y la cultura vitícola de la D.O. Rías Baixas. Brillante y de color limón pálido con destellos de lima, despliega en nariz una expresión fresca e intensa, con notas de flores silvestres, eucalipto, menta y fruta tropical. En boca se muestra refrescante, vibrante y fluido, con una expresión eléctrica, volumen armonioso y un equilibrio entre suavidad y carácter. Un vino que envuelve con su frescor y su cuerpo, dando como resultado un Albariño que expresa el territorio del que procede y que reúne las características que definen a los vinos de Mar de Frades: frescura, libertad, intensidad y carácter salino.

Una nueva forma de vivir en azul
Porque el Atlántico nunca ha sido únicamente el lugar de donde viene Mar de Frades. Es una fuerza que ha dado forma a su identidad y que ahora también se convierte en parte visible de su expresión. La nueva botella recoge ese espíritu, porque evolucionar no significa dejar atrás el origen, sino encontrar nuevas formas de expresarlo. Mar de Frades lo hace cómo lo hace el Atlántico: con movimiento, con carácter y sin permanecer inmóvil.
Mar de Frades. Vive en Azul.